¿Notas cambios en tu cabello durante la quimioterapia o el tratamiento con inhibidores de tirosina quinasa? Aquí te explicamos por qué ocurre y cómo cuidarte.



Perder el cabello o verlo transformarse puede ser uno de los efectos secundarios más visibles y emocionalmente complejos del tratamiento oncológico. En Casada con el Cangrejo, entendemos que cuidar la salud no es solo cuestión de órganos o diagnósticos: es también cuidar lo que nos conecta con nuestra imagen, identidad y autoestima.
Ya sea que estés iniciando un tratamiento con quimioterapia o recibiendo inhibidores de tirosina quinasa (ITK) para la leucemia mieloide crónica (LMC), este artículo reúne recomendaciones esenciales para acompañarte con respeto, información y sensibilidad.
“Cuando empecé con la quimio, pensé que lo del cabello no me iba a afectar… pero el primer mechón que vi en la almohada me rompió por dentro. Con el tiempo entendí que cuidarme aunque fuera con algo tan simple como un masaje suave en el cuero cabelludo, una pañoleta anudada a mi gusto, también era parte del proceso. Me recordaba que seguía siendo yo, incluso en medio de todo esto.”
— Carolina, 42 años
Acompañar este proceso con información y cuidado puede marcar una gran diferencia en tu bienestar emocional. Aquí comparto recomendaciones prácticas para el cuidado capilar antes, durante y después de la quimioterapia.
Cuidados capilares durante la quimioterapia
La quimioterapia afecta a las células que se dividen rápidamente. El folículo piloso, una de las estructuras más activas del cuerpo, se ve especialmente afectado por muchos de los agentes quimioterapéuticos, lo que puede provocar pérdida parcial o total del cabello. Esta caída no es peligrosa para la salud física, pero sí puede tener un impacto emocional importante.
¿Qué esperar?
- La caída del cabello suele comenzar entre la segunda y tercera semana después del inicio del tratamiento.
- Puede afectar no solo al cuero cabelludo, sino también cejas, pestañas y vello corporal.
- El crecimiento se reinicia normalmente semanas después de terminar el tratamiento
Recomendaciones de cuidado
Antes de Iniciar el Tratamiento
- Consulta con tu equipo de salud: Infórmate si el esquema de quimioterapia que recibirás puede generar caída del cabello. Esto te ayudará a prepararte emocionalmente.
- Corte preventivo: Muchas personas optan por un corte de cabello más corto antes de iniciar el tratamiento. Esto puede hacer que la caída sea menos impactante y facilita la transición en caso de usar pañuelos, turbantes o pelucas.
- Selecciona productos suaves: Escoge champús sin sulfatos, sin alcoholes agresivos y sin fragancias fuertes. Esto ayuda a preparar el cuero cabelludo y mantenerlo sano.
Durante la Quimioterapia
- Limpieza delicada: Lava el cabello con agua tibia, no caliente, utilizando la yema de los dedos con movimientos suaves. Evita frotar o masajear vigorosamente el cuero cabelludo.
- Evita fuentes de calor: No uses secadores, planchas ni rizadores. El calor puede debilitar aún más el cabello y sensibilizar el cuero cabelludo.
- Protección solar: Si estás al aire libre, usa sombrero o pañuelo. El cuero cabelludo sin cabello es más propenso a quemaduras solares.
- Gorros de frío (cold caps): En algunos países y centros especializados se utilizan para reducir la caída del cabello. Consulta si están disponibles y si son apropiados para tu tipo de tratamiento.
- Hidratación del cuero cabelludo: Usa lociones neutras, sin fragancia, para mantener la piel hidratada. Un cuero cabelludo seco o irritado puede causar picazón o incomodidad.
Después del Tratamiento
- El cabello vuelve a crecer: Por lo general, comienza a reaparecer entre 1 y 3 meses después de terminar la quimioterapia. Puede crecer inicialmente más fino, rizado o con una textura diferente, lo cual suele normalizarse con el tiempo.
- Sigue usando productos suaves: Aunque el cabello empiece a crecer, el cuero cabelludo puede seguir sensible. Mantén una rutina de cuidado suave.
- Consulta antes de teñir o alisar: Es recomendable esperar al menos 6 meses antes de aplicar tratamientos químicos. Habla con tu oncólogo o dermatólogo antes de hacerlo.
Cuidados capilares en pacientes con LMC (leucemia mieloide crónica) tratados con ITK
Los inhibidores de tirosina quinasa (como imatinib, dasatinib, nilotinib o ponatinib) revolucionaron el tratamiento de la LMC, permitiendo una vida casi normal en muchos casos. Sin embargo, estos tratamientos prolongados pueden generar efectos secundarios dermatológicos crónicos, entre ellos:
- Cabello seco, quebradizo o con textura diferente.
- Aumento de canas o cambios en el color.
- Afinamiento progresivo del cabello.
Estos efectos, aunque no siempre severos, pueden afectar la calidad de vida y la percepción personal.
¿Por qué ocurre?
Los ITK interfieren en señales moleculares que no solo están presentes en las células leucémicas, sino también en estructuras normales como la piel y los folículos capilares. Esto puede alterar los ciclos de crecimiento del cabello y su estructura.
Recomendaciones de cuidado
- Hidratación constante:
Usa acondicionadores sin enjuague, mascarillas nutritivas y aceites suaves una o dos veces por semana. - Evitar el estrés mecánico:
Reduce el uso de peinados tensos, secadores de aire caliente y productos agresivos. - Corte regular:
Recortar las puntas cada 6-8 semanas ayuda a reducir el quiebre. - Alimentación balanceada:
Una dieta rica en hierro, zinc, vitamina D y proteínas favorece la salud del cabello desde adentro. - Consulta con dermatología oncológica:
Si el cambio en la textura, caída o sequedad se vuelve severo, consulta con un especialista en piel para recibir orientación profesional.
Lo que el espejo no muestra
El impacto emocional del cambio capilar es real y válido. Puede generar tristeza, enojo o sensación de pérdida. Pero también puede abrir caminos para reencontrarte con otras formas de belleza, autenticidad y cuidado.
Sea cual sea tu experiencia, recuerda que tu valor y tu dignidad no se miden por la cantidad de cabello en tu cabeza, sino por la fuerza con la que transitas cada etapa.
Conclusión: cuidar también es dignificar el proceso
Tu cuerpo habla en cada cambio, y el cabello aunque parezca algo superficial también forma parte de ese lenguaje. Cuidarlo no es un acto de vanidad, sino un gesto de reconocimiento hacia ti, hacia tu historia y lo que estás atravesando.
Cada persona vive estos procesos de forma distinta, y eso está bien. No hay una sola manera de transitarlo. Lo importante es saber que no estás sola, que puedes acceder a información clara, apoyo respetuoso y espacios donde tu experiencia es válida, escuchada y comprendida.
En Casada con el Cangrejo, creemos en acompañar con humanidad, en ofrecer conocimiento sin perder la calidez, y en recordarte con cada palabra que tu bienestar también merece un lugar central en la conversación.
Porque cuidar de ti también es honrarte.
💬 Tu historia también importa
¿Has vivido cambios en tu cabello durante el tratamiento? ¿Descubriste una rutina que te hizo sentir mejor? ¿O simplemente necesitas un espacio donde puedas expresarte sin juicios?
En Casada con el Cangrejo, cada experiencia tiene valor. Comparte tu historia, tus aprendizajes o tus preguntas. Este no es solo un blog, es una comunidad que te escucha y camina contigo.
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