Efectos secundarios de la quimioterapia cómo manejarlos sin sentirte perdido.

En este artículo quiero compartir contigo, desde mi experiencia como enfermera y paciente, una guía práctica y sincera sobre los efectos secundarios más comunes de la quimioterapia y cómo puedes manejarlos .Tu bienestar importa en cada paso del proceso.

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La palabra quimioterapia muchas veces viene cargada de miedos, imágenes dolorosas y una larga lista de síntomas difíciles de pronunciar. Pero cuando aterrizamos esa palabra en lo cotidiano, descubrimos que no se trata solo de un tratamiento médico, sino de un proceso profundamente humano que transforma cuerpo, mente y emociones.

No existen fórmulas mágicas, pero sí herramientas que pueden hacer más llevadero el camino. Aquí comparto algunas que podrían ayudarte a transitarlo con mayor claridad y cuidado.

1. Náuseas y vómitos: cuando el cuerpo reacciona con fuerza

¿Por qué sucede?

La quimioterapia también puede afectar las células del estómago e intestinos. Por eso es común sentir náuseas, ya sea poco después del tratamiento o varios días después.

 ¿Qué puedes hacer?

  • Pregunta por antieméticos antes y después de la sesión. No todos los pacientes los reciben automáticamente.
  • Come algo ligero antes del tratamiento Galletas de soda, arroz blanco, compotas, puré de papa, pan blanco o frutas frías pueden ayudar. Las comidas frías suelen tener menos olor, lo que reduce las náuseas.
  • Come en pequeñas porciones y más seguido, Evita el estómago vacío o muy lleno. Come algo ligero cada 2 o 3 horas. A veces, un bocado es suficiente para calmar el malestar.
  • Evita olores fuertes, comidas muy condimentadas y picantes.
  • Prueba con infusiones suaves como manzanilla o yerbabuena, si tu médico las aprueba.
  • Si toleras el olor y el sabor, matica clavos de olor, Mastica 1  clavo lentamente (no tragar). El clavo de olor contiene eugenol, un compuesto con efectos calmantes sobre el sistema digestivo. Este ayuda a reducir la sensación de náusea y puede calmar el estómago.
  • Manten la hidratación, Toma sorbos pequeños de agua, suero oral, agua de arroz o bebidas claras. Evita líquidos azucarados o muy calientes si aumentan las náuseas.
  • Respira profundo y con calma, Practicar respiración lenta o técnicas de relajación puede ayudarte a disminuir el malestar. A veces, el estrés aumenta las náuseas.
  • Descansa después de comer, pero semi-sentado/a Evita acostarte totalmente. Quédate semi-reclinada al menos 30-60 minutos después de comer.

🧡 Consejo: No obligues a tu cuerpo a comer. Respeta los momentos de rechazo, hidrátate y vuelve con calma.

2. Fatiga extrema: ese cansancio que no se va con dormir

¿Por qué sucede?

El cáncer y los tratamientos (como la quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia) generan una gran demanda de energía en el cuerpo. Este esfuerzo constante por reparar tejidos y defenderse del daño produce agotamiento físico y celular. Reconocerla es el primer paso para manejarla con estrategias adecuadas.

¿Qué puedes hacer? 

  • Escucha tu cuerpo y respétalo, La fatiga en el cáncer no es igual al cansancio común. No siempre mejora con dormir. Aprende a distinguir entre agotamiento físico y emocional. Descansar no es rendirse, es cuidarse.
  • Organiza tu día con pausas: Prioriza las actividades esenciales. Haz pausas entre tareas. Usa una libreta o app para anotar lo que puedes delegar o mover para otro momento. 10 minutos de actividad, 20 de descanso si lo necesitas.
  • Incluye movimiento suave : Ejercicios como caminatas cortas, estiramientos o yoga adaptado ayudan a mejorar el ánimo, el sueño y la energía. Hazlo a tu ritmo, incluso 5 a 10 minutos al día marcan diferencia.
  • Cuida tu salud emocional, El agotamiento también es emocional. Conversa con alguien de confianza, únete a grupos de apoyo o busca un profesional en psicooncología. Hablar también recarga.
  • No luches contra el cansancio. Tu cuerpo está haciendo un trabajo invisible enorme.Los días con más energía son oportunidades. Los días con fatiga no son retrocesos, son parte del proceso. No te midas por la productividad, sino por el amor que te das.
  • Pide ayuda para tareas diarias. A veces, descansar también es un acto de amor propio.

🧡 Consejo: El cansancio no te define. No es pereza. Es parte del proceso. Dale lugar.

3.  Alteración del gusto y el olfato 

¿Por qué sucede? 

Los medicamentos quimioterapéuticos y la radioterapia (especialmente en cabeza, cuello o tórax) pueden afectar:

  • Las papilas gustativas.
  • Las glándulas salivales.
  • Los nervios responsables del gusto y el olfato.

Esto puede causar:

  • Sabor metálico o amargo en la boca.
  • Sensación de que todo sabe igual o a “nada”.
  • Molestia al oler perfumes o alimentos.
  • Rechazo a comidas que antes agradaban.

Por cambios en la saliva

La boca seca o con mucositis también altera el sabor. La saliva protege y disuelve los sabores; sin ella, el gusto cambia.

Por alteraciones neurológicas o inmunológicas

Algunos tratamientos afectan la conexión entre el cerebro y los sentidos del gusto/olfato. En otros casos, el sistema inmunológico genera inflamación que interfiere con la percepción sensorial.

¿Qué puedes hacer?

  •  Experimenta con nuevos sabores y texturas
  • Prueba alimentos fríos o tibios (menos olorosos). Mantén el ambiente ventilado. Pide que cocinen cuando no estés cerca, o usa extractor de olores. A veces el simple aroma de ciertos alimentos puede causar náuseas.
  • Usa cubiertos de plástico si sientes sabor metálico.
  • Cepilla tus dientes (con cepillo suave), lengua y encías después de cada comida. Usa enjuagues sin alcohol. Una boca limpia mejora el sabor.
  • Mantén la boca húmeda, bebe agua con frecuencia o chupa hielo o caramelos suaves sin azúcar. La saliva ayuda a recuperar sabores.
  • Sigue comiendo aunque no sepa igual. Aunque los sabores cambien, tu cuerpo necesita nutrientes. Trata de comer pequeñas porciones varias veces al día, enfocándote en lo que mejor toleres.
  • Informa al equipo de salud. A veces se puede ajustar el tratamiento o incluir apoyo nutricional. No es un detalle menor: alimentarse bien es parte de la recuperación.

4. Cambios en la piel y uñas.

¿Qué pasa?

La piel puede secarse, mancharse, volverse más sensible. Las uñas pueden oscurecerse o quebrarse.

(También puede interesarte nuesro artículo sobre consejos simples y efectivos para cuidar tu piel durante el tratamiento

¿Qué puedes hacer?

  • Hidratate diariamente con cremas sin perfume.
  • Protege tu piel del sol con bloqueador solar suave.
  • Ducha corta, sin esponjas abrasivas. 
  • Usa agua tibia (no caliente).
  • Jabones suaves, neutros o con avena.
  • Seca con una toalla suave, a toques, sin frotar.
  • Si tu piel te duele o arde, díselo al médico. No todo es “normal”.
  • Usa limas de cartón suaves, en lugar de metálicas o abrasivas.
  • Lima siempre en una sola dirección, no de ida y vuelta, para evitar que se partan.
  • No cortes las cutículas. Estas actúan como una barrera natural contra bacterias y hongos.
  • Evita morderte las uñas o tirar de los cueritos, incluso si se ven secos.
  • No ignores signos como dolor, cambios de color, secreción o hinchazón habla cpm tu médico.

🧡 Consejo: Tu piel también cuenta tu historia: protégela, escúchala. En este proceso, cada gesto de autocuidado es una forma silenciosa de acompañarte a ti misma..  También puede interesarte nuestro articulo sobre el cuidado de las uñas  

5. Cambios emocionales: el lado invisible del tratamiento

¿Qué pasa?

Algunos medicamentos de la quimioterapia pueden afectar neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, relacionados con el estado de ánimo, el sueño y la motivación. Esto puede provocar:

  • Tristeza sin causa clara
  • Irritabilidad
  • Ansiedad o decaimiento

¿Qué puedes hacer?

  • Hablar es parte del tratamiento. Expresar lo que sientes alivia. Puedes hacerlo con un familiar, un amigo de confianza, un grupo de apoyo o un profesional en psicooncología. Callar lo que pesa no lo hace desaparecer, solo lo hace más difícil de llevar.
  • Escribe lo que sientes. Llevar un diario emocional puede ayudarte a liberar pensamientos, entender tus reacciones y darles un cauce. No tiene que ser perfecto, solo sincero.
  • Incorpora momentos de calma, Pequeñas prácticas como la respiración consciente, la meditación guiada o la música suave pueden reducir la ansiedad y reconectar contigo misma.
  • No compartes tu proceso con el de otros.Cada persona vive el tratamiento de forma diferente. Evita exigirte “estar bien” todo el tiempo. Sentir tristeza, miedo o rabia también es parte del camino.
  • Consulta si los síntomas persisten. Si sientes que la tristeza es muy profunda, no tienes ganas de nada o hay pensamientos oscuros frecuentes, habla con tu equipo médico. Existen tratamientos y acompañamiento para ayudarte a recuperar tu equilibrio.

🧡 Consejo: No tienes que estar bien todos los días. La coherencia emocional es más importante que la positividad forzada. A veces, lo más sabio es decir “hoy no puedo”.

Otros síntomas y cómo suavizarlos

Síntoma ¿Qué ayuda?

Mucositis (Lesiones en la boca)

Usa enjuagues suaves no akcoholados,  enjuagues con agua y sal o bicarbonato (si el médico lo permite, usa cepillo de cerdas blandas, evita alimentos ácidos, duros o muy calientes, come alimentos blandos y fríos (helados suaves, gelatinas, puré), usa pitillos (pajilla) para reducir contacto con zonas doloridas

Estreñimiento

Consume fibra suave (como compota de ciruela), toma agua, evita consumir laxantes sin indicación médica, consume alimentos como papaya, avena suave (si se tolera), calabaza. Incluir aceites saludables (como aceite de oliva en crudo para aderezar comidas)

Diarrea Hidratación constante, suero oral, evita irritantes, Come arroz, banano, manzana sin cáscara.
Evita lácteos y alimentos ricos en grasa o muy dulces. Usa ropa interior de algodón y cuida la piel del área anal con cremas protectoras
Hormigueos o adormecimiento Informar al médico, evita cargar peso, usa guantes en el frío. Evita caminatas largas o superficies irregulares
Usa calzado cómodo y seguro, manipular objetos con cuidado, especialmente calientes.
Consulta si puedeS beneficiarse de fisioterapia o ejercicios suaves
Dificultad para concentrarse (“quimio-cerebro”) Anotar todo, descansar bien, bajar el ritmo,Hacer una sola cosa a la vez (multitarea agota más), usar recordatorios visuales, alarmas o notas adhesivas.
Leer en tiempos cortos
Aceptar que es temporal y parte del proceso
Hablar con el médico si interfiere mucho en la vida diaria

La quimioterapia cambia muchas cosas. Algunas se ven, otras no. Pero hay algo que nunca cambia: tu derecho a estar acompañada/o, informada/o y cuidada/o.

Este no es un recorrido lineal. Es una espiral de avances y retrocesos, de  logros pequeños que solo tú entiendes. Si hoy fue uno de esos días difíciles, respira. Mañana será distinto. Y si hoy fue un día bueno, celébralo sin culpa.

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