Lo que debes saber sobre los efectos secundarios de los ITK en la leucemia mieloide crónica

Los inhibidores de tirosina quinasa como Imatinib (Glivec), Dasatinib, Nilotinib, Bosutinib y otros han cambiado la historia de la Leucemia Mieloide Crónica (LMC). Hoy, gracias a estos tratamientos, muchas personas viven por años. Sin embargo, como todo tratamiento prolongado, también vienen con efectos secundarios particulares que es importante conocer y aprender a manejar.

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Pero como todo tratamiento que entra a modificar procesos celulares a profundidad, no está exento de efectos secundarios. Algunos aparecen desde los primeros días, otros se manifiestan después de meses o incluso años. Y muchos, aunque no son graves, pueden impactar la calidad de vida.

Esta guía no reemplaza a tu médico, pero sí puede darte herramientas para vivir mejor, desde la información y el cuidado cotidiano.

Efectos secundarios más comunes y lo que puedes hacer en casa

1. Fatiga prolongada o niebla mental

En la Leucemia Mieloide Crónica, especialmente cuando el tratamiento incluye ITK, la fatiga crónica y los síntomas cognitivos (llamados comúnmente “niebla mental”) son efectos secundarios frecuentes, persistentes y, a veces, invisibles para el entorno.

Es uno de los síntomas más reportados. No siempre es un cansancio físico; puede sentirse como lentitud mental, apatía, dificultad para concentrarse o falta de motivación.

💠¿Por qué ocurre esta fatiga en la LMC tratada con ITK?

Los mecanismos aún no se comprenden del todo, pero se sabe que intervienen múltiples factores:

  • Alteración mitocondrial: los ITK afectan el metabolismo celular, incluso en células sanas, alterando la producción de energía.
  • Cambios inmunológicos y hormonales: el tratamiento puede inducir inflamación crónica de bajo grado.
  • Anemia leve o déficit nutricional: común durante el tratamiento.
  • Afectación del sistema nervioso central: algunos ITK pueden cruzar la barrera hematoencefálica, afectando neurotransmisores o conexiones neuronales.
  • Factores emocionales: vivir con una enfermedad crónica, aunque esté controlada, implica una carga mental y emocional constante.

💠Qué puedes hacer en casa:

Establece ritmos amables con tu cuerpo

Tu energía no es predecible todos los días. Diseña una rutina flexible:

  • Escoge tareas prioritarias al día.
  • Deja márgenes de descanso entre actividades.
  • Usa alarmas para recordar pausas o comidas.
Cuida la higiene del sueño

Algunos ITK alteran el ciclo sueño-vigilia o provocan insomnio. Ayuda:

  • Crear una rutina nocturna calmante (baño tibio, música suave).
  • Evitar el celular 1h antes de dormir.
  • Si hay despertares frecuentes, evalúa con tu médico alternativas.
Movimiento suave y constante

Aunque no lo parezca, moverse ayuda a combatir la fatiga: 

  • Caminatas de 10 a 15 minutos, si es posible al aire libre.
  • Estiramientos suaves,  yoga terapéutico o tai chi.
  • En días de más cansancio: ejercicios en cama o en silla.
Alimentación e hidratación

El cuerpo necesita energía sostenida:

Hidratación constante, incluso con infusiones o sopas suaves si el agua no apetece.

Los carbohidratos suaves combinados con proteína ayudan a mantener la energía:

  • Papa, yuca, arroz blanco, pasta sencilla.
  • Pollo, pescado blanco, huevo, lentejas suaves.
  • Frutas como banano maduro, manzana cocida, pera o durazno.
  • Verduras cocidas y sin piel (zanahoria, calabaza, ahuyama).

💡 Si hay problemas digestivos, evita fibras duras o irritantes como espinaca cruda, brócoli, pimiento, ajo o cebolla cruda.

Haz de la alimentación un acto de autocuidado, no de exigencia.

Estimula tu mente 

La niebla mental puede frustrar, pero hay formas de ayudarte:

  • Usa notas adhesivas, libretas, recordatorios en el celular.
  • Juegos simples de memoria, crucigramas, sudokus, sopa de letras o escuchar audiolibros pueden activar suavemente tu atención, al igual qeu escuchar tu música preferida.
  • No te exijas rendimiento. Sé amable contigo.

2. Calambres musculares y dolor óseo

Los calambres musculares y el dolor en los huesos o articulaciones son efectos secundarios frecuentes en pacientes tratados con ITK (como imatinib, dasatinib, nilotinib o bosutinib). Aunque suelen aparecer en fases iniciales del tratamiento, pueden persistir en algunos casos o presentarse de forma intermitente. muchas personas sienten calambres, sobre todo en la noche, en pantorrillas, pies o manos.

💠¿Por qué suceden?

Alteraciones en el metabolismo del calcio, fósforo y magnesio

Algunos ITK interfieren en la absorción o regulación de minerales esenciales, lo que puede generar calambres nocturnos o contracturas dolorosas.

Afectación de músculos y tendones

Pueden provocar inflamación leve o rigidez en músculos y tejidos conectivos. Algunas personas lo describen como una “pesadez generalizada” o “molestia que va y viene”.

Regeneración ósea acelerada o alterada

En algunos casos, el dolor óseo (especialmente en piernas, caderas, columna o esternón) puede deberse a la remodelación del tejido óseo tras la remisión hematológica, o como parte del impacto del medicamento sobre la médula ósea.

💠Qué puedes hacer en casa (con acompañamiento médico)

Para calambres musculares:

Mantén buenos niveles de hidratación
  • Toma agua de forma constante durante el día.
  • Puedes incluir bebidas caseras con electrolitos suaves (agua con una pizca de sal y unas gotas de limón).
  • Si tienes sudas mucho, consulta si puedes tomar suero oral.
Incluye alimentos ricos en magnesio y potasio

Siempre y cuando no estén contraindicados en tu caso:

  • Banano maduro, papaya, calabaza.
  • Arroz blanco, lentejas bien cocidas, huevos.
  • Agua de coco (en pequeñas cantidades).
    Si tu dieta es limitada, tu médico puede sugerir suplementos.
Estiramientos suaves antes de dormir
  • Haz rotaciones lentas de tobillos y muñecas.
  • Estira pantorrillas y muslos suavemente en la cama.
  • Usa calor seco (como bolsa térmica) si sientes rigidez.
Masajes con aceite tibio o pomadas suaves

Un masaje con aceite de almendras, caléndula o una crema autorizada por tu médico puede relajar los músculos y ayudarte a descansar mejor.

3. Retención de líquidos

La retención de líquidos (edema) es un efecto secundario bastante común, especialmente en quienes toman imatinib. Aunque a veces es leve y transitorio, puede resultar molesto o generar preocupación si no se conoce su origen.

Uno de los signos más frecuentes es el edema periorbitario, que se nota especialmente al despertar: los párpados superiores o inferiores se ven hinchados, como “inflados” o con sensación de pesadez. También pueden hincharse los tobillos al final del día o, en menor medida, las manos.

💠¿Por qué sucede?

Imatinib y otros ITK pueden alterar la permeabilidad capilar y el equilibrio de líquidos, favoreciendo la acumulación de agua en tejidos blandos.

  • El efecto suele ser más visible en zonas donde la piel es más laxa, como los párpados.
  • A veces, se acentúa con el calor, la inactividad o si el paciente permanece mucho tiempo de pie o acostado en la misma posición.

Dato clínico: En la mayoría de los casos, este edema es molesto pero no peligroso. Sin embargo, si se vuelve repentino, severo o se acompaña de dificultad para respirar, debe reportarse de inmediato al médico.

Edema periférico o facial: con imatinib puede llegar hasta al 61 % (edema leve); los casos grado 3‑4 alrededor del 2.5 %. Con dasatinib o nilotinib es menos frecuente ProCEActas Dermo-Sifiliográficas.

💠Qué puedes hacer en casa:

Para el edema en párpados, drena el área al despertar:
  • Con el rostro limpio, realiza un masaje suave con los dedos anulares desde el lagrimal hacia las sienes, sin presionar. Esto estimula el drenaje linfático.
  • Puedes usar compresas frías (no heladas) durante 5 minutos en los párpados para reducir la inflamación.
Duerme con la cabeza ligeramente elevada:
  • Usa una almohada extra o una almohada inclinada para evitar que el líquido se acumule en el rostro durante la noche.
Reduce la exposición a pantallas y alérgenos:
  • A veces el edema se agrava por fatiga visual o sensibilidad ambiental (polvo, humo, perfumes fuertes).
Para el edema en tobillos o extremidades:
Eleva las piernas diariamente:
  • Acuéstate con las piernas elevadas sobre una almohada o contra la pared por 20 a 30 minutos, idealmente dos veces al día.
Muévete con frecuencia:
  • Aunque tengas fatiga, trata de movilizarte cada 1-2 horas durante el día.
  • Incluso mover los tobillos y estirar los pies en la cama ayuda al retorno venoso.
Reduce la sal en tu dieta:
  • Evita enlatados, embutidos, sopas de sobre, snacks empacados y salsas industriales.
  • Cocina con hierbas suaves como laurel, albahaca, cúrcuma o comino para dar sabor sin sal.

No esperes a que sea notorio. Tócate los tobillos, observa tus párpados y escucha los “detalles” que tu cuerpo te va dejando.

4. Cambios gastrointestinales (náuseas, diarrea, dolor abdominal)

Estos síntomas son comunes, sobre todo en los primeros meses o cuando se cambia la dosis.

💠Qué puedes hacer en casa:

  • Divide tus comidas: menos cantidad, más veces al día.
  • Evita irritantes: café, grasas, salsas, picantes, ácidos, fritos. 
  • Si tienes diarrea persistente, toma suero oral y no te automediques: algunos antidiarreicos están contraindicados.

🧡 Consejo: Haz una “dieta de escucha”: observa qué alimentos te sientan bien y cuáles no. Cada cuerpo tiene su propia tolerancia.

5. Cambios en piel, uñas y cabello

  • Erupciones cutáneas, resequedad, pigmentación y picazón.
  • Uñas quebradizas, dolorosas o con líneas blancas.
  • En algunos casos, pérdida parcial del cabello.

💠Qué puedes hacer en casa:

  • Usa jabones neutros y cremas humectantes sin alcohol ni fragancia.
  • No te expongas al sol sin bloqueador (aunque estés en casa).
  • Corta las uñas rectas, no las arranques si están débiles.
  • Hidrata el cuero cabelludo, incluso si usas turbante o gorro.

🧡 Si tu piel cambia, no es por descuido. Es el medicamento haciendo su trabajo. 

En nuestro blog también encontraras cuidados especificos para cabello, piel y uñas.

6. Aumento o pérdida de peso inexplicable

Algunos ITK pueden afectar el metabolismo o el apetito, generando subidas o bajadas de peso que no corresponden a lo que comes.

💠Qué puedes hacer en casa:

  • Consulta un nutricionista
  • Haz seguimiento mensual.
  • No hagas dietas restrictivas sin supervisión.
  • Cuida tus porciones, no por culpa, sino por bienestar.

7. Cambios emocionales, ansiedad o tristeza crónica

Vivir con LMC a largo plazo puede generar sensación de “no terminar nunca”, miedo a las recaídas o agotamiento emocional.

💠Qué puedes hacer en casa:

  • Hablar es parte del tratamiento. Expresar lo que sientes alivia. Puedes hacerlo con un familiar, un amigo de confianza, un grupo de apoyo o un profesional en psicooncología. Callar lo que pesa no lo hace desaparecer, solo lo hace más difícil de llevar.
  • Incorpora momentos de calma, Pequeñas prácticas como la respiración consciente, la meditación guiada o la música suave pueden reducir la ansiedad y reconectar contigo misma.
  • No compartes tu proceso con el de otros. Cada persona vive el tratamiento de forma diferente. Evita exigirte “estar bien” todo el tiempo. Sentir tristeza, miedo o rabia también es parte del camino.
  • Consulta si los síntomas persisten. Si sientes que la tristeza es muy profunda, no tienes ganas de nada o hay pensamientos oscuros frecuentes, habla con tu equipo médico. Existen tratamientos y acompañamiento para ayudarte a recuperar tu equilibrio.

📌 Otros efectos menos frecuentes pero importantes

Síntoma Cuidados
Aumento de enzimas hepáticas Control mensual con laboratorios. Evita alcohol y grasas.
Cambios en el ritmo cardíaco Chequeo regular con electrocardiograma o ecocardiograma.
Trastornos respiratorios (con Dasatinib) Reporta cualquier tos persistente o dificultad para respirar. Puede causar derrame pleural.
Resistencia al tratamiento Si notas pérdida de respuesta, consulta por mutaciones o cambio de ITK. No todos responden igual.

💬 Convivir con la LMC no es solo un reto clínico: es una experiencia de vida que te cambia para siempre. 

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