Cuando las defensas bajan, no significa que estés “más débil”, sino que tu cuerpo está ocupado luchando por dentro. Esa vulnerabilidad que sientes no es falla: es aviso. Y aunque no siempre es fácil, entender el porqué de cada recomendación te ayuda a cuidarte sin miedo, sin obsesiones y sin perder tu vida cotidiana.

Aquí tienes una guía completa, escrita para personas reales, sin tecnicismos innecesarios, con explicaciones simples y útiles.
¿Por qué bajan las defensas?
Los tratamientos contra el cáncer (quimio, algunas inmunoterapias, terapias dirigidas y radioterapia en huesos grandes) afectan la médula ósea, que es donde se producen los glóbulos blancos.
Menos glóbulos blancos = menor capacidad para defenderte de infecciones.
A esto se le llama neutropenia.
Por esto pequeñas infecciones pueden avanzar más rápido, y cuidados simples hacen gran diferencia
Hábitos diarios
Lavado de manos
Por qué:
- Porque las manos tocan TODO: dinero, pasamanos, celulares, puertas… ahí viven bacterias y virus. Con defensas bajas, basta que lleves la mano sucia a la boca, nariz u ojos para enfermarte.
Recomendación: Antes de comer, después de ir al baño, al llegar a casa y tras usar transporte público.
Duchas diarias (cortas y suaves)
Por qué:
- El sudor, el polvo y las bacterias naturales de la piel pueden causar infecciones si tu piel está más sensible o seca.
Cómo hacerlo:
Agua tibia, jabón suave y crema hidratante después.
Alimentación segura
Evitar comidas crudas
Por qué:
- Los alimentos crudos pueden tener bacterias que una persona sana combate sin problema, pero tú no.
Carnes “a medio término”, sushi, huevos crudos o jugos callejeros son riesgos innecesarios.
Lavado y cocción correcta
Por qué:
- El calor destruye los microorganismos dañinos.
- Lavar frutas y verduras elimina tierra, químicos y bacterias.
Comer fuera sí, pero en lugares absolutamente confiables
Por qué:
- Una mala higiene en la cocina es una de las principales causas de diarreas e intoxicaciones.
La casa: cuidados simples
Ventilar espacios 10–15 minutos
Por qué:
- Los virus se acumulan en el aire cuando está encerrado. El aire fresco baja el riesgo de contagio.
Limpieza regular, no excesiva
Por qué:
- No necesitas vivir en un quirófano. Solo evitar polvo acumulado, baños sucios y superficies pegajosas, donde crecen bacterias.
No manipular basura, ni cajas de arena.
Por qué:
- La basura, las heces y la tierra tienen bacterias y hongos que un cuerpo con defensas bajas no puede detener fácilmente.
Preferiblemente que lo haga otra persona mientras estés en tratamiento.
Cuidado con las plantas
Por qué:
- La tierra húmeda puede tener hongos invisibles que causan infecciones severas en personas con neutro
Se puede tener plantas, pero evita el contacto directo con la tierra húmeda, usando guantes y mascarilla al manipularlas, esto te ayudará a prevenir infecciones fúngicas como la aspergilosis o la histoplasmosis.
Mascotas: amor sí, pero con cuidado
Por qué:
Las mascotas pueden tener bacterias naturales en saliva, uñas o heces que a ti podrían afectarte más que a una persona sana.
- No significa alejarlas. Solo: No limpiar heces
- Lavarte las manos después de acariciarlas
- Evitar que te laman la cara o heridas
- Mantener vacunas al día
Tu peludito sigue siendo apoyo emocional.
Vida social
Evitar personas resfriadas
Por qué:
- Un resfriado común que para otros es “algo leve”, para ti puede convertirse en fiebre, infección pulmonar o ingreso hospitalario.
Evitar lugares cerrados y llenos
Por qué:
Cuanta más gente en un espacio pequeño, más virus flotando en el aire. (ideal el uso de tapabocas)
Mantener encuentros con buena ventilación
Por qué:
El aire en movimiento disminuye el riesgo de que un virus llegue hasta ti.
Cuidado de piel y uñas con explicación
Tu piel es tu armadura natural. Si se reseca o se rompe, se abre una puerta para que entren bacterias.
Hidratar la piel (uso de cremas humectantes)
Por qué:
- La quimio puede resecarla y causar grietas invisibles.
No cortar cutículas
Por qué:
La cutícula es un escudo. Cortarla abre una “ventana” directa para bacterias.
No reventar granos ni ampollas
Por qué:
Se crean pequeñas heridas donde pueden entrar bacterias.
Vacunas: por qué algunas sí y otras no
Algunas vacunas son seguras como influenza y neumococo.
Por qué:
Son vacunas inactivadas, no contienen virus vivos.
❌ Otras deben esperar
Las de virus vivos atenuados.
Por qué:
Con defensas bajas, tu cuerpo podría no controlarlas bien.
Siempre pregunta a tu oncólogo o enfermera oncóloga.
Señales de alarma (y por qué son urgentes)
✔️ Fiebre de 38°C o más
Por qué:
Con defensas bajas, la fiebre puede ser la única señal de una infección seria. No esperes a que “baje”.
✔️ Escalofríos o sudor frío
Por qué:
Puede indicar que el cuerpo está reaccionando a una infección que está progresando.
✔️ Diarrea severa
Por qué:
Puede ser causada por bacterias, parásitos o efectos del tratamiento. Con bajas defensas, te deshidratas más rápido.
✔️ Dolor al orinar
Por qué:
Las infecciones urinarias avanzan rápido cuando tus defensas son bajas.
✔️ Heridas rojas, calientes o que supuran
Por qué:
Son signos claros de infección local.
Preguntas frecuentes sencillas
¿Puedo salir?
Sí. Solo evita lugares llenos y cerrados.
¿Puedo ver a mi familia?
Sí, si están sanos.
¿Puedo comer normal?
Sí, evitando crudos.
¿Puedo tener vida “normal”?
Sí. Con ajustes, no con encierro.
💛 Mensaje final : Cuidarte no es exagerar, no es ser dramático, no es debilidad, es acompañar a tu cuerpo mientras él hace el trabajo más difícil.
Los cuidados que sigues no te alejan de la vida: te permiten seguir viviéndola con menos riesgos y más tranquilidad.
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