Cuando el cáncer interrumpe lo cotidiano, pero aún hay espacio para la normalidad.

Recibir un diagnóstico de cáncer transforma tu vida de muchas maneras. Entre los cientos de preguntas que aparecen, una de las más comunes y cargadas de preocupación es: ¿Podré seguir trabajando?
La incertidumbre sobre el empleo, la estabilidad económica y la rutina diaria puede sentirse tan abrumadora como el diagnóstico mismo.
Pero seguir trabajando mientras se recibe tratamiento implica retos, y es fundamental abordarlos con información, preparación y acompañamiento.
Margarita:
Tengo miedo de que mi vida se detenga por completo. ¿Qué pasa si ahora todo se vuelve incierto? Doctor, lo que más me preocupa no es solo el diagnóstico, sino lo que viene después… mi vida diaria. No sé si voy a poder seguir trabajando, llevar a mis hijos al colegio o simplemente hacer las cosas que me conectan con lo que soy. ¿Cómo voy a manejar todo eso?
Médico:
Es una preocupación absolutamente legítima. Cuando se inicia un tratamiento médico importante, muchas veces pensamos que todo va a cambiar. Y sí, algunas cosas se ajustan, pero eso no significa que debas dejar de ser tú misma/o. Hay formas de conservar lo que te da identidad y propósito, incluso en medio de los cambios. Podemos encontrar un nuevo equilibrio.
Redefinir la normalidad
Continuar con tu día a día puede ser posible, aunque quizás de forma distinta. Muchas personas logran adaptar sus rutinas.
- Algunas siguen trabajando a tiempo parcial.
- Otras negocian jornadas flexibles o trabajo desde casa.
- Redefinen sus responsabilidades laborales por un tiempo: Conversan con su empleador sobre la posibilidad de ajustar temporalmente sus tareas o funciones, de modo que se adapten mejor a sus nuevas necesidades sin que ello implique renunciar a su rol profesional.
- También pueden explorar habilidades que brinden mayor flexibilidad: Aprender una nueva herramienta o capacidad puede abrir puertas para trabajar desde casa, manejar los tiempos con más autonomía y seguir conectado a la vida laboral sin descuidar el bienestar.
Vivir con cáncer no significa renunciar automáticamente a la vida que has construido. En muchos casos, trabajar durante el tratamiento es posible, y para algunas personas, incluso deseable.
El trabajo puede ofrecer una sensación de normalidad, propósito y estructura que ayuda emocionalmente a transitar el proceso. Sin embargo, es clave reconocer que cada cuerpo, cada diagnóstico y cada tratamiento es distinto. Lo que para alguien representa una fuente de motivación, para otra persona puede ser una carga
Margarita:
¿Y si no tengo fuerzas? ¿Qué pasa si no puedo dar lo mejor de mí en el trabajo?
Médico:
Escuchar tu cuerpo será fundamental. Habrá días buenos y otros más lentos. Algunas personas pueden seguir con sus responsabilidades laborales completas, otras necesitan pausas, licencias, incapacidades. Lo importante es no compararte con nadie y no tener miedo de pedir lo que necesitas. El bienestar también se construye con flexibilidad.
Antes de tomar decisiones apresuradas, es recomendable hablar con el equipo médico. Algunos tratamientos permiten mantener ciertas rutinas, mientras otros exigen ajustes importantes. Aquí es donde escuchar al cuerpo se convierte en una forma de sabiduría: descansar no es rendirse; adaptarse no es fracasar.
Margarita:
Siento culpa por no rendir igual. Me asusta que los demás me vean como una carga.
Médico:
Es completamente humano sentir eso, pero quiero recordarte que tu valor no se mide por lo que produces. Tu presencia, tu historia, tu lucha diaria… todo eso tiene un valor enorme. Habrá tareas que quizás ya no puedas asumir del mismo modo, y está bien. No se trata de rendirse, sino de ajustarse con dignidad. Y eso también es fortaleza.
Margarita:
Entonces, ¿debo hacer una pausa?
Médico:
Sí, pero no una pausa que te apague, sino una que te permita respirar. Algunos días será necesario detenerte y otros días podrás avanzar con más fuerza. No hay una única forma de seguir. Puedes reinventar tu vida cotidiana, sin renunciar del todo a lo que te hace bien. El descanso también es parte del proceso.
Puede que sientas que tu mundo se ha desordenado, pero no has perdido el timón. Tú puedes elegir qué conservar, qué modificar y qué dejar ir por ahora.
También puede ser útil revisar tus derechos laborales en caso de que seas discriminado o despedido. En muchos países, existen leyes que protegen a quienes atraviesan una enfermedad como el cáncer. En Colombia, por ejemplo, hay normativas que amparan la estabilidad laboral reforzada, la reubicación en caso de limitaciones físicas, y el acceso a licencias médicas sin perder tu vínculo laboral. Estar informado te da herramientas para tomar decisiones con autonomía.
Si decides seguir trabajando, hazlo desde la escucha interior y con conciencia de autocuidado, sin sentirte obligada/o a rendir como antes.
Si decides dejar de trabajar (temporal o definitivamente) También es válido que, por tu bienestar, decidas hacer una pausa o cerrar un ciclo profesional. Esto no es rendirse, es cuidarse. Lo importante es que la decisión sea tuya, basada en información real y acompañamiento confiable.
Algunas preguntas que pueden ayudarte a decidir:
- ¿Estoy preparado física y emocionalmente para seguir?
- ¿Qué ajustes necesito para trabajar sin afectar mi tratamiento?
- ¿Cuáles son mis derechos en caso de pedir una licencia médica?
- ¿Qué tan flexible es mi empleo?
- ¿Cuál es la cultura de mi lugar de trabajo?
La pregunta ¿qué pasará con mi vida cotidiana? no tiene una sola respuesta, pero sí muchas posibilidades. Y todas ellas son válidas si están alineadas con tu bienestar físico, emocional y espiritual.
✨ ¿Te hizo bien leer esto? Dale alas.
Si este contenido te resonó, te aclaró el panorama o simplemente te acompañó un ratico, compártelo. Tal vez alguien más lo esté necesitando hoy.
Y si viviste algo parecido o distinto, tu historia también cuenta. Escríbeme, hablemos, tejamos red.
📩 casadaconelcangrejo@aol.com
📱 @casada_conelcangrejo
Porque cuando compartimos lo vivido, también compartimos fuerza. 💙
Descubre más desde CASADA CON EL CANGREJO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
