El legado de Sadako: Hiroshima, leucemia y esperanza a través de las grullas

«Historia, datos reales y esperanza: descubre cómo Satako Sasaki y las radiaciones de Hiroshima/Nagasaki están vinculadas a la leucemia.»

📷creada con IA

«A veces, los ecos de un evento devastador atraviesan generaciones. El legado de Hiroshima sigue viviendo en historias como la de Sadako Sasaki y en las estadísticas que la ciencia no puede ignorar.»

Pero su historia también nos conecta con una realidad médica: el impacto de la radiación sobre la salud humana y su relación con ciertos tipos de leucemia.

La niña de las grullas

Sadako Sasaki tenía solo 2 años cuando la bomba atómica cayó sobre Hiroshima (6 de agosto de 1945) se encontraba en su casa, a unos 1,6 kilómetros del epicentro. La explosión fue tan intensa que la lanzó por el aire junto con su madre. Milagrosamente, no presentaba heridas visibles graves. Sin embargo, la lluvia negra llena de partículas radiactivas cayó poco después, impregnando la ciudad y a sus sobrevivientes.

Diez años después: un diagnóstico inesperado

En otoño de 1954, Sadako empezó a sentirse cansada y a notar bultos dolorosos en el cuello y detrás de las orejas. A comienzos de 1955, durante una carrera escolar, sintió un mareo tan fuerte que se desplomó en el suelo.

Fue llevada al Hospital de la Cruz Roja de Hiroshima, donde le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda, conocida entonces en Japón como “la enfermedad de la bomba atómica”. Los médicos le dieron una esperanza de vida de pocos meses.

La leyenda que le dio un propósito

Mientras estaba hospitalizada, su amiga Chizuko Hamamoto le contó la antigua leyenda japonesa:

«Quien doble mil grullas de papel recibirá de los dioses un deseo: una vida larga, la recuperación de una enfermedad o la felicidad eterna.»

La tradición proviene de un proverbio más antiguo: «Tsuru wa sennen»      (鶴は千年)  «La grulla vive mil años», lo que la convirtió en un emblema de vida larga y paz.

Inspirada, Sadako empezó a plegar grullas de origami con el papel que encontraba: envoltorios de medicamentos, papel de hospital, y cualquier trozo que le trajeran sus visitas. Su objetivo: llegar a mil y pedirle a los dioses que la curaran.

Sadako murió el 25 de octubre de 1955, después de 14 meses de hospitalización. Sus compañeros de escuela, profundamente conmovidos, impulsaron una campaña para recaudar fondos y erigir un monumento en memoria de todos los niños que murieron por las bombas atómicas.

Tres años después, en 1958, se inauguró el Monumento a la Paz de los Niños en el Parque de la Paz de Hiroshima. En la cima hay una estatua de bronce de una niña sosteniendo una grulla dorada.
Debajo, una inscripción:

«Este es nuestro grito.
Esta es nuestra oración.
Que haya paz en el mundo.»

Hoy, el nombre de Sadako es reconocido en todo el mundo. Miles de escuelas, organizaciones y personas siguen enviando grullas de papel al monumento como símbolo de paz y solidaridad.

Su historia se cuenta en libros, obras de teatro y películas, pero, sobre todo, sigue inspirando a quienes viven con enfermedades graves, recordando que incluso en los momentos más oscuros, la esperanza puede tomar la forma de algo tan frágil como una grulla de papel.

El impacto invisible de la radiación en la leucemia

La Fundación de Efectos de la Radiación (RERF) documentó que entre 1950 y 2000, en un grupo de 49.204 sobrevivientes, se registraron 204 muertes por leucemia, de las cuales el 46 % fueron atribuibles a la radiación.

El riesgo de leucemia llegó a multiplicarse 70 veces entre los 4 y 6 años posteriores al bombardeo. La leucemia mieloide crónica mostró un vínculo claro, con hasta 50 veces más casos en sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, alcanzando su pico 10 años después.

En Hiroshima se documentaron casos específicos: 2 de 6 mujeres y 9 de 10 hombres con LMC entre 5 y 10 años después. En Nagasaki, curiosamente, no se detectaron casos, algo que aún se estudia.

Leucemias más afectadas:

  • LMA (leucemia mieloide aguda)
  • LLA (leucemia linfoblástica aguda)
  • LMC (leucemia mieloide crónica)
    Estas tres mostraron clara relación con la radiación.

Tipos sin relación clara:

  • LLC (leucemia linfocítica crónica)
  • LTA (leucemia de células T del adulto, asociada a HTLV-1)

Dosis y aparición:

  • ALL y CML aparecieron con dosis bajas (16–50 mGy) y de forma temprana.
  • AML requirió dosis más altas (≥ 50 mGy) y tuvo aparición más tardía.

Evolución temporal:

  • Aumento de casos a los 2 años, pico entre los 6–8 años.
  • AML siguió apareciendo hasta décadas después, sobre todo en dosis altas.

Otros cánceres hematológicos:

  • Sin aumento claro en linfoma de Hodgkin o mieloma múltiple.
  • Ligeramente mayor riesgo de linfoma no Hodgkin en hombres.

El legado de los hibakusha (sobrevivientes de las bombas) ha sido clave para establecer regulaciones más seguras sobre el uso de radiaciones en la medicina y la industria.

La historia de Sadako y las mil grullas nos recuerda que un simple gesto puede convertirse en un símbolo universal de memoria y esperanza… 

En mi oficina siempre colgó un móvil de grullas de papel; hoy, lo tengo en el despacho de mi casa. Para mí, cada una de esas grullas es un homenaje silencioso a todas las personas que han muerto a causa de la enfermedad, y al mismo tiempo, un recordatorio de que siempre hay lugar para la esperanza, esa esperanza que Sadako no perdió nunca.
Las estadísticas nos hablan de cifras y riesgos, pero las grullas me recuerdan que detrás de cada número hay una vida, un rostro, una historia. Que nuestra memoria sirva para no repetir errores, y nuestra esperanza para acompañar y cuidar a quienes hoy luchan.

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