Conoce los principales síntomas de la leucemia, por qué pueden confundirse con otras enfermedades y cuándo es importante consultar al médico.

Hay enfermedades que comienzan manifestandose desde un principioy otras que llegan casi en silencio. La leucemia puede pertenecer a las dos categorías.
En algunas personas aparecen cansancio intenso, fiebre, infecciones frecuentes, moretones sin explicación o pérdida de peso. En otras, especialmente en algunas leucemias crónicas, no hay síntomas evidentes durante los primeros momentos y el diagnóstico aparece de manera inesperada en un análisis de sangre solicitado por otra razón.
Ese es uno de los grandes desafíos de la leucemia: sus síntomas no son exclusivos de esta enfermedad. Muchos también aparecen en infecciones, anemia, trastornos nutricionales y otras condiciones que nada tienen que ver con el cáncer. Por eso, tener uno de estos síntomas no significa tener leucemia.
Lo importante es reconocer cuándo algo es persistente, inexplicable o diferente de lo habitual y consultar.
¿Qué es la leucemia?
La leucemia es un grupo de cánceres que se originan en los tejidos que producen las células de la sangre, principalmente la médula ósea. Las células anormales pueden acumularse en la médula ósea y en la sangre e interferir con la producción normal de células sanguíneas.
La médula ósea produce diferentes tipos de células:
- Glóbulos rojos, que transportan oxígeno.
- Glóbulos blancos, que participan en la defensa frente a infecciones.
- Plaquetas, que ayudan a controlar las hemorragias.
Cuando las células leucémicas ocupan espacio en la médula ósea, puede disminuir la producción normal de estas células. De ahí pueden surgir muchos de los síntomas de la enfermedad: anemia, infecciones, fiebre, sangrados o aparición fácil de hematomas.
No existe una sola leucemia
Hablar de “leucemia” como si fuera una única enfermedad puede generar confusión.
Las leucemias se clasifican principalmente según la línea celular en la que se originan y según la velocidad con la que evolucionan. Entre los tipos más conocidos están:
| Tipo | Línea celular | Evolución habitual |
|---|---|---|
| Leucemia linfoblástica aguda (LLA) | Linfoide | Rápida |
| Leucemia mieloide aguda (LMA) | Mieloide | Rápida |
| Leucemia linfocítica crónica (LLC) | Linfoide | Generalmente lenta |
| Leucemia mieloide crónica (LMC) | Mieloide | Generalmente lenta al inicio |
El término aguda hace referencia a una enfermedad que suele evolucionar rápidamente y requiere atención pronta. Crónica describe, en términos generales, una evolución más lenta. No significa simplemente “menos grave” o “más grave”.
Y hay algo especialmente importante: una leucemia crónica puede no producir síntomas al principio. La leucemia mieloide crónica, por ejemplo, con frecuencia se descubre a partir de un hemograma realizado por otro motivo.
¿Cuáles son los síntomas de la leucemia?
No todas las personas presentan los mismos síntomas. Tampoco es necesario tener varios para que exista una enfermedad.
Entre los signos y síntomas que pueden aparecer están:
1. Cansancio persistente
No hablamos simplemente de estar cansado después de un día difícil.
La fatiga relacionada con una alteración de las células sanguíneas puede ser persistente y no mejorar suficientemente con el descanso. Una de las posibles razones es la anemia, que ocurre cuando disminuye la cantidad de glóbulos rojos o hemoglobina disponible para transportar oxígeno.
2. Moretones que aparecen sin una causa clara
Encontrar un hematoma después de un golpe es habitual.
Lo que merece atención es la aparición repetida de moretones sin recordar golpes, especialmente cuando se acompaña de otros cambios como sangrado nasal frecuente, sangrado de las encías o menstruaciones más abundantes de lo habitual.
Una disminución de las plaquetas puede dificultar el control normal de los sangrados.
3. Sangrados inusuales
Pueden presentarse:
- Sangrado nasal recurrente.
- Sangrado de las encías.
- Menstruaciones más abundantes.
- Sangrado que tarda más de lo habitual en detenerse.
No significa automáticamente leucemia, pero si es algo nuevo, repetitivo o inexplicable, merece una valoración médica.
4. Infecciones frecuentes o que duran más de lo habitual
Tener una infección ocasional no significa tener leucemia.
El problema aparece cuando las infecciones son repetidas, persistentes, especialmente intensas o poco habituales para esa persona.
Además, un número elevado de glóbulos blancos no necesariamente significa que las defensas estén funcionando correctamente. En algunas leucemias pueden existir grandes cantidades de células anormales que no desempeñan adecuadamente la función de los leucocitos normales.
5. Fiebre sin una explicación clara
La fiebre puede tener innumerables causas y las infecciones son mucho más frecuentes que la leucemia.
Sin embargo, una fiebre persistente o recurrente sin una explicación evidente, particularmente cuando aparece junto con otros síntomas, debe ser evaluada.
6. Sudoración nocturna
Despertarse alguna vez con calor o sudor no significa tener leucemia.
La preocupación aumenta cuando la sudoración nocturna es repetitiva, intensa o aparece sin una explicación clara, especialmente si se acompaña de fiebre, pérdida de peso o cansancio.
7. Pérdida de peso sin proponérselo
Perder peso sin haber cambiado intencionalmente la alimentación o la actividad física es un signo que merece valoración, particularmente cuando la pérdida es progresiva y se acompaña de otros síntomas.
8. Palidez y dificultad para respirar
La disminución de glóbulos rojos puede producir anemia.
Esta puede manifestarse con cansancio, debilidad, palidez, mareos, dolor de cabeza o falta de aire, especialmente durante actividades que antes se realizaban sin dificultad.
9. Dolor de huesos o articulaciones
Algunas personas pueden experimentar dolor óseo o articular.
Este síntoma puede aparecer en determinados tipos de leucemia debido a la acumulación de células anormales en la médula ósea, pero también tiene muchas otras causas posibles.
10. Ganglios inflamados
Los ganglios pueden aumentar de tamaño por muchas razones, especialmente por infecciones.
Sin embargo, un ganglio que permanece aumentado, crece progresivamente o aparece sin una explicación clara debe ser valorado por un profesional de salud.
11. Sensación de llenura o aumento del abdomen
En algunas leucemias, el bazo o el hígado pueden aumentar de tamaño. Esto puede producir sensación de presión, llenura rápida al comer o molestias en el abdomen.
Otros síntomas que pueden aparecer
Dependiendo del tipo de leucemia y de las alteraciones que produzca, también pueden presentarse:
- Pérdida del apetito.
- Dolor de cabeza.
- Debilidad.
- Mareos.
- Dificultad para respirar.
- Malestar general.
- Pequeños puntos rojos o violáceos en la piel, conocidos como petequias.
Estos síntomas son inespecíficos y pueden tener muchas otras causas.
Una lista de síntomas no diagnostica leucemia
Este punto merece detenernos.
Buscar síntomas en internet puede ser útil para conocer nuestro cuerpo, pero también puede generar miedo innecesario. Fatiga, dolor de cabeza, pérdida de peso, sudoración nocturna o moretones no significan por sí mismos que una persona tenga leucemia.
De hecho, la mayoría de las personas que presentan estos síntomas no tienen leucemia.
El problema no está en tener uno de estos síntomas de manera aislada.
La señal para consultar es que un cambio sea persistente, inexplicable, recurrente o claramente diferente de lo habitual, especialmente cuando aparecen varios síntomas al mismo tiempo.
¿Cómo se diagnostica?
La leucemia no se diagnostica solamente por los síntomas.
El primer paso puede ser un hemograma o conteo sanguíneo completo, que permite conocer, entre otras cosas, la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. También proporciona información sobre la hemoglobina y otros parámetros de las células sanguíneas.
Si existen alteraciones que hacen sospechar una enfermedad de la sangre, el médico puede solicitar estudios adicionales.
Dependiendo del tipo de leucemia, pueden utilizarse:
- Hemograma y otras pruebas de sangre.
- Frotis de sangre periférica.
- Aspirado y/o biopsia de médula ósea.
- Citometría de flujo.
- Estudios citogenéticos.
- Pruebas moleculares y genéticas.
Estos estudios permiten determinar qué tipo de células están alteradas y cuáles son las características biológicas de la enfermedad.
Por eso, un hemograma alterado tampoco significa automáticamente leucemia. Es una señal que puede llevar a realizar otros estudios para conocer la causa.
¿Cuándo debería consultar?
No es necesario esperar a tener una larga lista de síntomas. Conviene solicitar valoración médica cuando existe un cambio persistente o inexplicable, por ejemplo:
“Estoy mucho más cansado que antes y no sé por qué.”
“Me están apareciendo moretones sin recordar golpes.”
“Tengo infecciones repetidamente.”
“He perdido peso sin proponérmelo.”
“Tengo fiebre que vuelve y no encuentro la causa.”
“Tengo sangrados que antes no tenía.”
Especialmente si varios de estos cambios aparecen juntos o están empeorando.
Un profesional de salud puede decidir si es necesario realizar un hemograma u otras pruebas.
Y si no hay síntomas, ¿también puede detectarse?
Sí. Este es un aspecto particularmente importante de algunas leucemias crónicas.
Hay personas que reciben el diagnóstico después de un análisis de sangre realizado por un chequeo o por otro problema de salud y no habían notado síntomas relacionados con la leucemia. Esto ocurre, por ejemplo, con frecuencia en la leucemia mieloide crónica.
Por eso, la ausencia de síntomas no descarta una leucemia.
Lo que podemos aprender de nuestros síntomas
Conocer las señales de nuestro cuerpo no significa vivir buscando enfermedades.
Significa saber cuándo un cambio merece ser escuchado.
La leucemia puede presentarse de maneras muy diferentes. Algunas personas llegan al diagnóstico después de semanas de síntomas; otras, sin haber tenido ninguna señal evidente.
Y precisamente porque sus síntomas pueden confundirse con muchas otras condiciones, la clave no está en intentar hacer un diagnóstico en casa.
Está en consultar cuando algo no es normal para nosotros y permitir que las pruebas médicas encuentren la explicación.
Un cansancio persistente puede ser anemia, una infección, un trastorno del sueño, una deficiencia nutricional u otra condición. Un moretón puede ser simplemente consecuencia de un golpe que no recordamos. Una fiebre puede tener una causa infecciosa.
Pero cuando algo persiste, se repite o cambia sin explicación, merece ser revisado.
Porque escuchar al cuerpo no significa tener miedo, significa darle importancia a lo que nos está diciendo.
4 de septiembre: Día Mundial de la Leucemia
Cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Leucemia, una fecha que reúne a organizaciones y grupos de pacientes de diferentes países para aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad, sus signos y síntomas y la importancia de un diagnóstico oportuno.
Hablar de leucemia también es hablar de las personas que viven con ella, de quienes las acompañan y de la necesidad de seguir educándonos, mejorando el diagnóstico, el tratamiento, la investigación y el acceso a una atención adecuada.
Este 4 de septiembre, hagamos que la información también llegue a quienes la necesitan. #WLD2026 #WLD #WorldLeukemiaDay #DíaMundialDeLaLeucemia #DML #DML2026
Fuentes consultadas
- National Cancer Institute (NCI). Leukemia—Patient Version. Información sobre tipos de leucemia y características generales.
- National Cancer Institute (NCI). What Is Cancer? Información sobre leucemia y alteración de la producción normal de células sanguíneas.
- NCI/SEER Training. Introduction to Leukemia. Clasificación de las leucemias y características de las formas agudas y crónicas.
- National Cancer Institute. Tests and Procedures Used to Diagnose Cancer. Información sobre hemograma y pruebas diagnósticas.
- Leukaemia Care. Symptoms of Leukaemia. Revisión actualizada de síntomas y recomendaciones para consultar.
- Leukaemia UK. Signs and Symptoms of Leukaemia. Información revisada en 2026 sobre síntomas y detección.
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