Conoce los 7 avances más importantes en mieloma múltiple en 2026: CAR-T, anticuerpos biespecíficos, enfermedad mínima residual y nuevos tratamientos.

Durante mucho tiempo, hablar de mieloma múltiple significaba hablar de una enfermedad que, aunque podía controlarse durante años, terminaba encontrando la manera de regresar.
Eso está cambiando. En los últimos años, el tratamiento del mieloma múltiple ha incorporado inmunoterapias capaces de dirigir al propio sistema inmunitario contra las células tumorales, terapias celulares como CAR-T, anticuerpos biespecíficos y medicamentos con mecanismos de acción diferentes a los utilizados tradicionalmente.
Y 2026 está siendo un año especialmente importante. La actualización de la guía de tratamiento de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), publicada en junio de 2026, incorpora nueva evidencia procedente de ensayos clínicos aleatorizados y actualiza las recomendaciones tanto para el mieloma recién diagnosticado como para la enfermedad en recaída o refractaria.
Pero conviene hacer una precisión desde el principio: estos avances no significan que el mieloma múltiple tenga una cura para todas las personas. La propia FDA continúa describiéndolo como una enfermedad incurable, aunque las nuevas estrategias están consiguiendo respuestas cada vez más profundas y prolongadas.
1. CAR-T: utilizar las propias defensas contra el mieloma
La terapia CAR-T es uno de los avances más importantes en el tratamiento del mieloma múltiple.
Explicado de forma sencilla, consiste en extraer algunas células de defensa de la propia persona, modificarlas en un laboratorio para que puedan reconocer mejor las células del mieloma y volver a introducirlas en el organismo.
En el mieloma, muchas de estas terapias buscan una proteína llamada BCMA, que está presente en las células malignas.
Actualmente existen terapias CAR-T aprobadas para determinados pacientes con mieloma múltiple, entre ellas ciltacabtagene autoleucel e idecabtagene vicleucel.
Uno de los cambios importantes es que CAR-T ya no se considera únicamente cuando una persona ha agotado prácticamente todas las opciones.
La actualización de ASCO de 2026 considera ciltacabtagene autoleucel y la combinación de teclistamab con daratumumab como opciones preferentes en determinados pacientes cuando el mieloma vuelve por primera vez, siempre que se cumplan determinadas condiciones.
Esto no quiere decir que CAR-T sea adecuado para todo el mundo.
Es un tratamiento complejo que requiere centros especializados y puede producir efectos secundarios importantes. Por eso, la decisión debe tomarse teniendo en cuenta las características de la enfermedad y la situación de cada paciente.
2. Los anticuerpos biespecíficos están cambiando la inmunoterapia
Otra de las grandes novedades son los anticuerpos biespecíficos. ¿De qué se trata?
Son medicamentos diseñados para acercar las células de defensa del organismo a las células del mieloma. De esta manera, ayudan al sistema inmunitario a reconocerlas y atacarlas.
Uno de ellos es teclistamab. Cuando el mieloma vuelve después del primer tratamiento, existen nuevas alternativas para intentar controlarlo.
ASCO considera que, para determinadas personas que presentan su primera recaída y que no han recibido previamente un tratamiento dirigido contra BCMA, teclistamab combinado con daratumumab puede ser una de las opciones preferentes. Esta combinación no se recomienda cuando el paciente ya no responde a tratamientos dirigidos contra CD38.
Dicho de otra manera: cuando el mieloma vuelve, hoy existen tratamientos que pueden utilizar las defensas del propio organismo para intentar combatirlo, y algunos de ellos están entrando en etapas más tempranas de la enfermedad.
¿Qué han encontrado los estudios?
En el estudio MajesTEC-3, las personas que recibieron teclistamab junto con daratumumab tuvieron mejores resultados que quienes recibieron otro tratamiento.
El riesgo de que el mieloma avanzara o de fallecer fue 83 % menor en el grupo que recibió la combinación. También se observó un beneficio en la supervivencia.
Estos resultados contribuyeron a que ASCO incorporara esta combinación entre las opciones preferentes para determinados pacientes cuya enfermedad ha vuelto.
Otro estudio, MajesTEC-9, analizó teclistamab utilizado solo en personas cuyo mieloma había vuelto después de haber recibido entre uno y tres tratamientos anteriores.
Los resultados publicados en The New England Journal of Medicine en 2026 mostraron que teclistamab redujo de forma importante el riesgo de que la enfermedad avanzara o de fallecer frente a los tratamientos utilizados para compararlo. La supervivencia también fue mejor.
Pero hay un aspecto que no debe pasarse por alto: las infecciones graves fueron frecuentes, por lo que estos tratamientos requieren una vigilancia médica cuidadosa.
3. Etentamig: un nuevo tratamiento que todavía está en investigación
Mientras algunos anticuerpos biespecíficos ya forman parte del tratamiento, otros todavía están siendo estudiados.
Uno de ellos es etentamig, un medicamento diseñado para ayudar a las defensas del organismo a reconocer las células del mieloma.
El 3 de septiembre de 2026 se anunciaron los primeros resultados del ensayo clínico de fase 3 CERVINO, realizado en personas con mieloma múltiple que habían recibido varios tratamientos anteriormente.
En el estudio, el 74 % de las personas que recibieron etentamig respondieron al tratamiento, frente al 45,7 % de quienes recibieron los tratamientos con los que se comparó.
Además, el riesgo de que la enfermedad avanzara o de fallecer fue 60 % menor en quienes recibieron etentamig. Son resultados importantes, pero hay que entender bien qué significan.
Etentamig todavía es un medicamento en investigación y no está aprobado para tratar el mieloma múltiple. Los resultados completos del estudio CERVINO se presentarán el 25 de septiembre de 2026 en la reunión anual de la International Myeloma Society.
Por eso, no debemos decir que «ya existe un nuevo tratamiento». Lo correcto es decir que un nuevo medicamento está mostrando resultados prometedores en un ensayo clínico avanzado.
Esa diferencia puede parecer pequeña, pero cuando hablamos de salud es fundamental.
4. La enfermedad mínima residual permite buscar lo que antes no podíamos detectar
Hay otro avance menos visible para el público, pero muy importante para quienes tratan el mieloma: la enfermedad mínima residual, conocida como EMR.
Después de un tratamiento, las pruebas habituales pueden indicar que ya no hay signos detectables de mieloma. Sin embargo, pueden quedar cantidades extremadamente pequeñas de células enfermas.
Las técnicas actuales permiten buscar esas células con una sensibilidad mucho mayor. Por eso hoy se habla cada vez más de enfermedad residual medible.
Las técnicas modernas de análisis pueden llegar a detectar cantidades de enfermedad de hasta una célula entre un millón o incluso entre diez millones, dependiendo del método utilizado. La evidencia publicada en 2026 señala que conseguir una enfermedad residual medible (EMR) negativa se relaciona con mejores resultados en personas con mieloma.
¿Por qué importa?
Porque ya no se trata únicamente de saber si una persona está en remisión.
También podemos preguntar: ¿Queda alguna enfermedad que todavía podamos detectar?
Y cuanto más sensible sea la prueba, más información puede obtener el equipo médico sobre la profundidad de la respuesta al tratamiento. Esto está teniendo además un papel cada vez mayor en la investigación de nuevos tratamientos.
5. Iberdomida: una nueva generación de medicamentos
En agosto de 2026, la FDA autorizó de manera acelerada iberdomida, en combinación con daratumumab, hialuronidasa y dexametasona, para determinados adultos con mieloma múltiple que ya habían recibido al menos un tratamiento anterior.
Iberdomida pertenece a una nueva familia de medicamentos llamados CELMoD.
En términos sencillos, son medicamentos diseñados para actuar de una manera diferente sobre las células del mieloma y ayudar también a la respuesta del sistema inmunitario.
En el estudio utilizado para respaldar la aprobación, la combinación con iberdomida consiguió una respuesta profunda en una proporción importante de pacientes, incluyendo un 41 % que alcanzó una respuesta completa con enfermedad residual medible negativa, frente al 21 % del grupo comparador.
Hay que recordar que se trata de una aprobación acelerada. Esto significa que todavía deben realizarse estudios posteriores para confirmar el beneficio clínico del tratamiento.
Es otro ejemplo de cómo se están buscando nuevas opciones para las personas cuyo mieloma deja de responder a tratamientos anteriores.
6. ¿Es necesario mantener el tratamiento durante toda la vida?
Esta es una de las preguntas que la investigación está intentando responder.
En algunas personas, los tratamientos de mantenimiento se mantienen durante años o hasta que el mieloma vuelve a progresar.
Pero ¿si una persona consigue una respuesta muy profunda necesita continuar el tratamiento indefinidamente?
Un estudio de fase 3 publicado en The New England Journal of Medicine en julio de 2026 comparó dos estrategias con lenalidomida en personas con mieloma recién diagnosticado y riesgo estándar que no recibían un trasplante inicial: mantener el tratamiento de manera continua o utilizarlo durante dos años.
Después de un seguimiento de 86 meses, la supervivencia global fue muy parecida:
- 68,6 % a los siete años con tratamiento continuo.
- 69,0 % con tratamiento durante un período determinado.
En este estudio, el tratamiento continuo produjo además más efectos adversos y más segundos cánceres.
Pero atención: esto no significa que todas las personas con mieloma puedan dejar el tratamiento después de dos años.
El estudio se realizó en un grupo concreto de pacientes y no permite aplicar automáticamente sus resultados a todas las personas con mieloma. Lo que sí demuestra es que la duración del tratamiento también está siendo estudiada y que en el futuro podría ser posible tomar estas decisiones de una manera cada vez más personalizada.
7. El tratamiento se adapta cada vez más a cada persona
Quizá este sea el cambio que reúne a todos los anteriores. Hoy no existe un único tratamiento que sirva para todas las personas con mieloma múltiple.
El hematólogo debe tener en cuenta, entre otras cosas:
- Las características del mieloma
- El riesgo de la enfermedad
- Los tratamientos recibidos anteriormente
- Cómo respondió la persona a ellos
- Cuánto tiempo duró esa respuesta
- El estado general de salud
- La función de los riñones
- El riesgo de infecciones
- Las posibilidades reales de acceder a determinados tratamientos.
ASCO 2026 insiste en que las decisiones deben considerar tanto la evidencia científica como las circunstancias y preferencias de cada paciente.
Por eso, ante una recaída, la pregunta no debería ser solamente: «¿Qué tratamiento existe?»
También debería ser: «¿Cuál es el más adecuado para mi situación?»
El mieloma no se vive solamente en el hospital
Hasta aquí hemos hablado de medicamentos, inmunoterapia y nuevas formas de controlar la enfermedad.
Pero hay otra parte que también importa: cómo viven las personas con mieloma todo este proceso.
Una encuesta realizada en España por la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple (CEMMP), en colaboración con GSK, reunió casi 1.000 respuestas de pacientes en apenas mes y medio. El objetivo era conocer su recorrido desde el diagnóstico y a través de las diferentes etapas de la enfermedad.
Los resultados muestran algunas necesidades que las estadísticas de los ensayos clínicos no siempre reflejan.
Para el 80 % de los participantes, una de las principales prioridades era retrasar todo lo posible la aparición de una recaída.
Después de una primera recaída, el 63 % buscaba información adicional sobre su enfermedad y las opciones disponibles. Sin embargo, solo el 30 % conocía su riesgo citogenético, un dato que ayuda al equipo médico a conocer mejor las características del mieloma.
También existen dificultades relacionadas con el acceso a la atención. Uno de cada cuatro pacientes recorría más de 30 kilómetros para llegar al hospital, y la frecuencia y duración de las visitas aumentaba entre quienes habían sufrido varias recaídas.
Estos datos muestran que hablar de avances en mieloma no consiste solamente en hablar de nuevos medicamentos.
Es vital que la persona reciba información que pueda comprender, conozca las opciones que existen, pueda participar en las decisiones sobre su tratamiento y tenga acceso a la atención que necesita.
Preguntas que una persona con mieloma puede hacer a su hematólogo
No es necesario memorizar todos los nombres de los medicamentos. Pero sí puede ser útil llegar a la consulta con preguntas claras:
- ¿Qué características tiene mi mieloma y cuál es mi nivel de riesgo?
- ¿Por qué me recomienda este tratamiento y no otro?
- ¿Qué opciones tengo si el mieloma vuelve?
- ¿Podría ser candidato a CAR-T?
- ¿Podría beneficiarme de un anticuerpo biespecífico?
- ¿Se está evaluando mi enfermedad residual?
- ¿Qué significa el resultado de esa prueba?
- ¿Existe algún ensayo clínico adecuado para mi situación?
- ¿Qué efectos secundarios pueden afectar más mi calidad de vida?
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
Lo que sabemos hoy
El mieloma múltiple sigue siendo una enfermedad seria, pero las posibilidades de tratamiento en 2026 son muy diferentes a las de hace una década.
CAR-T, los anticuerpos biespecíficos, nuevos medicamentos como iberdomida y pruebas cada vez más sensibles para detectar enfermedad residual están modificando la manera de tratar y vigilar esta enfermedad.
Algunas de estas opciones ya están disponibles para determinados pacientes. Otras todavía están siendo estudiadas. La investigación continúa.
Y quizá una de las cosas más importantes que está cambiando no sea solamente la cantidad de tratamientos disponibles, sino la posibilidad de conocer mejor la enfermedad de cada persona y tomar decisiones más ajustadas a su situación.
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Fuentes
- ASCO. Treatment of Multiple Myeloma: ASCO Living Guideline, Version 2026.1.2. Actualizada el 26 de junio de 2026.
- ASCO / Journal of Clinical Oncology. Treatment of Multiple Myeloma: ASCO Living Guideline, Version 2026.1.1.
- FDA. Aprobación acelerada de iberdomida con daratumumab/hialuronidasa y dexametasona, 13 de agosto de 2026.
- New England Journal of Medicine. Teclistamab in Multiple Myeloma with One to Three Previous Lines of Therapy. 2026;395:440–453.
- New England Journal of Medicine. Kumar S, et al. Continuous or Fixed-Duration Maintenance Therapy in Multiple Myeloma. 2026;395:221–232.
- Blood Reviews. Cassano R, et al. MRD in multiple myeloma: Moving from “minimal” to “measurable”. 2026.
- Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple (CEMMP). Encuesta sobre el recorrido de casi 1.000 pacientes con mieloma en España, septiembre de 2026.
Nota editorial: Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración de un hematólogo. Las indicaciones, autorizaciones y disponibilidad de los tratamientos pueden variar según el país y la situación clínica de cada persona.
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