Hay momentos en los que intentar tener todo bajo control… deja de funcionar. Y no porque no seas capaz, sino porque estás intentando sostener demasiado al mismo tiempo.

No siempre supe hacer esto…
Durante mucho tiempo pensé que estar preparada era pensar en todo.
Anticiparme, organizar, imaginar escenarios… sentir que tenía algún tipo de control.
Pero hay momentos en los que la vida cambia el ritmo sin pedir permiso y entonces, lo que antes funcionaba… deja de funcionar.
Cuando empecé a atravesar días realmente difíciles, me di cuenta de algo que no había entendido antes: pensar demasiado en lo que viene no siempre ayuda. A veces solo te aleja de lo único que sí está pasando.
No fue un aprendizaje inmediato, ni mucho menos bonito, fue más bien un ajuste silencioso, de esos que empiezan porque algo dentro de ti ya no da para más.
Empecé a notar pequeñas cosas…que mi cuerpo estaba más cansado de lo normal, que mi cabeza no descansaba, incluso en los momentos tranquilos. que siempre había una parte de mí en otro momento, en otro escenario, en otro “después”.
Y entendí que no era solo lo que estaba viviendo…
era todo lo que estaba intentando sostener al mismo tiempo.
Con el tiempo, y también entendiendo un poco más desde lo que hoy sé, supe que esto tiene una base real. Cuando la mente se queda atrapada en lo que viene, el cuerpo responde como si ya estuviera ahí.
Por eso aparece la tensión, el cansancio, la sensación de no poder soltar.
Ahí fue donde empecé a cambiar la pregunta.
Ya no era: “¿cómo voy a con todo esto?”
Sino: “¿qué es lo que hoy sí puedo hacer bien?” y eso, aunque pueda parecer simple, hizo una diferencia.
Algunos días, ese “bien” era resolver algo puntual, otros, acompañar, otros, simplemente no exigirme más de lo que tenía y poco a poco entendí que no todos los días están hechos para avanzar de la misma manera.
Hay algo que me parece importante decir con claridad:
Vivir un día a la vez no es desentenderse de la vida. Es dejar de anticiparla en exceso
Desde la psicología, hoy se sabe que cuando la mente se queda demasiado tiempo en lo que viene, en lo que podría pasar, en lo que no controlamos, el cuerpo entra en un estado de alerta constante.
Por eso aparece esa sensación de inquietud, de cansancio que no se quita, de no poder desconectar.
En cambio, cuando llevamos la atención a lo inmediato, a lo que sí está pasando, a lo que sí podemos hacer, el cuerpo empieza a bajar ese nivel de tensión.
No porque los problemas desaparezcan, sino porque dejamos de vivirlos todos al mismo tiempo y eso, aunque parezca pequeño, hace una diferencia real.
Pero más allá de los conceptos, en la vida cotidiana se ve así:
Como darte permiso de no adelantarte a conversaciones, resultados o escenarios que aún no existen.
Como notar cuando tu mente se fue lejos… y traerla de vuelta.
Como centrarte en una sola cosa a la vez, incluso si lo demás sigue pendiente.
Como elegir no exigirte claridad en momentos en los que es normal no tenerla.
Como hablarte con un poco más de paciencia, entendiendo que estás haciendo lo que puedes con lo que tienes hoy.
No es que dejes de pensar en el futuro, es que dejas de vivirlo antes de tiempo y ahí, poco a poco, el día se vuelve más llevadero.
Hay días en los que todavía cuesta , días en los que la cabeza insiste en irse más allá. Pero ahora sé algo que antes no sabía: no necesito resolver toda la vida para estar un poco mejor hoy.
Y tal vez de eso se trata, no de tener todo claro, no de hacerlo perfecto, sino de encontrar una forma más amable de atravesar lo que toca.
Por eso decidí vivir un día a la vez.
No es una fórmula.
Es un acuerdo conmigo.
El de no cargar más de lo que realmente puedo sostener.
El de volver, las veces que haga falta, a este día.
El de darme un margen más humano para vivir lo que toca.
Porque al final no se trata de tener la vida bajo control, se trata de poder estar presente en ella…y si eso implica ir más despacio, mirar más corto y hacer espacio para lo que sí puedo hoy…
Entonces ahí es donde elijo quedarme. en el Hoy.
Un día a la vez, un paso a la vez…
Nury Esperanza Villalba Suárez
Descubre más desde CASADA CON EL CANGREJO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
